El joven argentino finalizó su primer fin de semana como piloto de Alpine con un resultado modesto: decimosexta posición y un incidente en la clasificación que condicionó su rendimiento.

El Gran Premio de la Emilia Romaña representaba un hito para Franco Colapinto. Su estreno oficial con el equipo de Enstone había despertado expectativas, tanto en el entorno del piloto como en el seno de la escudería. Sin embargo, la realidad competitiva del fin de semana trajo consigo desafíos considerables. El más evidente ocurrió durante la Q2, donde Colapinto protagonizó un accidente en su primera tentativa, dañando su monoplaza y quedando fuera de combate para un segundo intento clasificatorio.

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Un estreno cargado de aprendizajes para Colapinto

A esa adversidad se sumó una penalización impuesta por la FIA, que lo relegó una posición en la parrilla del domingo. Desde la decimosexta plaza inició la carrera, y en esa misma posición cruzó la meta, tras una prueba marcada por movimientos estratégicos, múltiples variables y un monoplaza aún por dominar.

El argentino apostó por una parada temprana, replicando tácticas similares a las de veteranos como Carlos Sainz y Fernando Alonso. Inicialmente, la maniobra le permitió escalar algunas posiciones, pero el desarrollo posterior no favoreció su planteamiento. El ingreso del Virtual Safety Car (VSC) permitió a varios rivales entrar a boxes con mayor ventaja, perjudicando su ventana estratégica.

Colapinto se mostró reflexivo en sus declaraciones posteriores. Atribuyó parte de las dificultades al proceso de adaptación al A525, un monoplaza con un comportamiento mucho más exigente que el Williams al que estaba acostumbrado. La curva de aprendizaje, reconoce, es empinada, pero no inédita. Varios pilotos en situación similar también manifestaron sus complicaciones al cambiar de estructura.

Una curva de aprendizaje inevitable

“El objetivo primordial era terminar la carrera. Salir desde tan atrás y sumar puntos era poco realista, pero agotamos todas las posibilidades. Nuestra estrategia fue mutando, inicialmente pensada para una sola parada, pero la goma media respondió mejor de lo previsto”, comentó el piloto de Buenos Aires.

“La entrada del Virtual Safety Car, apenas después de que yo montara los duros, trastocó nuestra planificación. Fue un golpe duro. Pero dentro de todo, considero que la jornada nos dejó elementos positivos”, añadió.

Colapinto también se refirió a las particularidades del monoplaza. “Cada vez que analizaba la telemetría, era para intentar comprender mejor cómo se comporta este coche. Es muy complejo, bastante distinto al Williams. Lo mismo les pasó a otros que cambiaron de equipo: se quejaron bastante. Así que, bueno… yo también me permito una queja. Pero estoy convencido de que en las próximas carreras estaré más adaptado”, concluyó.

De esta forma, Franco Colapinto cerró su primer capítulo en la temporada 2025 con Alpine, consciente de que el proceso de adaptación requiere tiempo y solicitando, con mesura, la paciencia que merece quien está dando sus primeros pasos en la categoría reina.

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